CO₂ que se queda fuera
Un jardín vertical maduro absorbe alrededor de cinco kilos de CO₂ al año por metro cuadrado. No es un bosque. Es un bosque delgado, colgado del edificio.
Cubrimos fachadas con vegetación que aguanta el verano, filtra partículas y devuelve a la calle algo raro: sombra viva, humedad y silencio.
Un muro de hormigón devuelve calor a la calle durante ocho horas después de que se ponga el sol. Nosotros ponemos vida encima. Musgo, sedum y aromáticas. Un colchón de dos centímetros que respira, filtra y da sombra.
No hacemos jardinería de escaparate. Trabajamos con biólogos y arquitectos que miden lo que pasa dentro y fuera del edificio, y ajustan la fachada como quien afina un instrumento.
No prometemos salvar el planeta desde una fachada. Prometemos números. Los mismos que verás en el panel de sensores de tu edificio cada mañana.
Un jardín vertical maduro absorbe alrededor de cinco kilos de CO₂ al año por metro cuadrado. No es un bosque. Es un bosque delgado, colgado del edificio.
Sedum, helechos y hiedra atrapan partículas finas y las devuelven al suelo con cada lluvia. Poco por metro, muchísimo por edificio.
En instalaciones de Madrid contamos gorriones, abejas silvestres y colirrojos que no aparecían en la calle desde los ochenta. Ornitólogos y cámaras lo confirman.
Recuperamos condensación de la propia fachada y agua de lluvia. Solo reponemos lo que evapora la planta. Unos tres litros por metro cuadrado en agosto.
Medido en una oficina de Badajoz el 12 de agosto. Fuera, 41 °C. En la sala pegada a la fachada verde, 27,5 °C sin aire acondicionado.
La masa vegetal absorbe frecuencias medias: voces, tráfico, cubiertos en terraza. No es insonorización, pero se nota al abrir la ventana.
Un estudio de la Universidad de Extremadura con 82 participantes vio que quienes miran vegetación mantienen el doble de tiempo la atención antes de distraerse.
Según datos de API Madrid sobre tres promociones certificadas, el precio final de venta subió entre el cinco y el ocho por ciento tras la instalación.
Rangos redondeados a partir de instalaciones propias y estudios publicados por Perini, Pérez-Urrestarazu y la Universidad de Extremadura. Los datos exactos de cada edificio los ves en el panel del proyecto.
No cobramos por sorpresas. Después del diagnóstico te enviamos precio, calendario y qué pasa si llueve el día del montaje.
Ingeniero, biólogo y una escalera.
Medimos exposición solar, viento, humedad, acceso a agua y estructura. Sale un informe con las especies que aguantarán tu orientación y el sistema técnico que encaja.
Composición vegetal y render.
Elegimos entre unas 60 especies autóctonas por capacidad filtrante, resistencia térmica y estética. Te enseñamos cómo va a verse en cada estación antes de tocar la pared.
Paneles precultivados en 3–5 días.
Llegan verdes desde nuestro vivero propio en Badajoz. Riego y sensórica van en paralelo. Sin obra ruidosa, sin polvo, y sin cerrar la comunidad.
Mantenimiento y datos, todo incluido.
Dos visitas técnicas anuales dentro del contrato. Un panel en tu móvil te dice cómo va la temperatura, la humedad y qué especies están en flor esta semana.
de fachada viva instalada
activos entre Badajoz, Madrid, Barcelona y Sevilla
absorbidas anualmente por las fachadas vivas
autóctonas en catálogo, testadas de −8 a 42 °C
Con dos fotos y la orientación de la fachada nos apañamos. Te enviamos un preinforme con el sistema recomendado, la estimación de superficie viable y qué esperar en verano.